¿ESTÁS EMBARAZADA? TU PIEL TAMBIÉN NECESITA ATENCIÓN

Publicado 18/09/2019 - Leído 219 veces


También es cierto que las más visibles son aquellas en los cuales la piel es la protagonista de esas dolencias que, directa o indirectamente, son responsabilidad de los cambios que se suceden en el cuerpo durante esta etapa.

Indican las estadísticas que, aproximadamente, una de cada tres mujeres sufre de problemas en su piel en este proceso, y pueden clasificarse en:

·         Propias del embarazo: Aquí identificamos  enfermedades cutáneas  como  pápulas urticaria pruriginosas y placas, prurigo, colestasis intrahepática, penfigoide gestacional, impétigo herpetiforme y foliculitis pruriginosa. Estas, por lo general desaparecen luego del parto.

 

·         Preexistentes: Son dolencias cutáneas padecidas por la gestante que se intensificarán durante el proceso: lupus eritematoso, dermatitis atópica, acné, rosácea,  psoriasis, infecciones fúngicas, candidiasis y tumores cutáneos.

 

·         Relacionadas con las hormonas: Al embarazarse, toda mujer experimenta importantes alteraciones hormonales, los cuales pueden ser causantes de afecciones benignas de la piel que incluyen estrías, hiperpigmentación (melasma), y cambios en el cabello, las uñas y la aparición de arañas vasculares.

Es importante señalar que no todas las mujeres sufren de todas y cada una de estas dolencias. Algunas tienen mayor propensión, y en ello inciden diversos factores que van desde el color y tipo de piel, enfermedades preexistentes, la alimentación, la ingesta de medicamentos, además de aspectos hereditarios y geográficos. Todo cuenta.

Estrías:

Muchas de estas afecciones pueden ser evitadas, sobre todo aquellas que tienen que ver con la hidratación y lubricación de la piel.

Las estrías aparecen como consecuencia del rompimiento de las fibras elásticas de la piel, son visibles casi que al final del embarazo y se manifiestan principalmente en muslos, caderas, glúteos y vientre. Pueden ser minimizadas si se observa un estricto cumplimiento de una dieta balanceada, evitando así el aumento desmesurado de peso, que hace que la piel se tense, dando lugar a esos molestos surcos.

Para evitar riesgos, junto a una alimentación sana se recomienda la práctica de ejercicio habitualmente (siempre que no exista contraindicación médica).

 

Hiperpigmentación: melasma

En el caso de trastornos pigmentarios, estos pueden ser sufridos por mujeres de  cualquier grupo étnico, aunque son más comunes en personas de origen asiático, hispánico o africano.  Afecta al 70% de las embarazadas.

Las áreas más propensas son aquellas que están expuestas a los rayos solares directamente como pómulos, frente, nariz y barbilla. Estas manchas pueden evitarse empleando protección solar sin alcohol.  Y en caso de que ya las padezcas, evita tomar el sol, y jamás salgas a la calle sin protector solar (SPF 50+).

Aunque no puedan prevenirse, el empleo de estas lociones ayuda a que no sean tan oscuras. Generalmente esas manchas desaparecen después de la culminación del embarazo.

Dermatosis

Durante este periodo, la piel sufre diversas alteraciones como resultado de los cambios inmunológicos y metabólicos propios de la gestación. Entre ellas se identifican la penfigoide gestacional, pápulas y placas urticariales pruriginosas (PUPPP, por sus siglas en inglés), erupción atópica, que incluye eccema, prúrigo y foliculitis pruriginosa del embarazo. También se incluyen psoriasis pustulosa y colestasis del embarazo.

En la mayoría de los casos, son patologías benignas, que no ponen en peligro al feto ni a la madre. No obstante es de suma importancia el diagnóstico oportuno, con el tratamiento indicado, para de esta manera evitar o minimizar las complicaciones en algunas patologías que conlleven algún grado de riesgo maternofetal.

En estos casos se prescribe la aplicación cutánea de corticoides tópicos, que van desde la más baja hasta la más alta intensidad, dependiendo del tipo de lesión que presente la paciente. Así mismo se sugiere el empleo de cremas con emolientes y, en los casos más severos, se recomienda realizar una biopsia de piel, si el médico así lo considera.

Otras afecciones

En lo que corresponde a dermatitis atópica o el acné, que se manifiestan en forma de eritema (enrojecimiento de la piel causado por la dilatación de los capilares) en la piel blanca, pueden causar cambios en la pigmentación en pieles más oscuras.

La comezón puede atacar a las embarazadas. La misma puede ser causada por resequedad ante la falta de hidratación o por el estiramiento de la piel. Puedes disminuir esa incómoda sensación, si evitas tomar baños con agua muy caliente, usa jabones neutros, coloca compresas frías en las áreas con comezón, evita exponerte al calor y utiliza ropa fresca y cómoda, sobre todo de algodón.

Y muy importante: Hidrátate muy bien al ingerir  abundante agua y consiente a tu piel lociones humectantes en las áreas afectadas.

El estar embarazada no impedirá que luzcas una piel sana, hidratada y bella. Solo es cuestión de proponértelo y, con la ayuda y asesoría de especialistas, minimizar en lo posible los estragos que ocasiona la gestación  en la piel de algunas mujeres.

En Unimel, nuestros médicos están capacitados para ofrecerte el diagnóstico y tratamiento adecuados para cada caso en particular.

 

 

 

 
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