LA TERAPIA FOTODINÁMICA TAMBIÉN TIENE FINES ESTÉTICOS

Publicado 12/11/2019 - Leído 54 veces


En ciertas oportunidades nos hemos preguntado acerca de los usos que tiene la llamada Terapia Fotodinámica, en lo relacionado con la medicina cosmética.


Esta técnica comenzó a emplearse, desde su aparición, (y aún sigue haciéndose), para tratar algunas afecciones cancerígenas de piel, como el carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular in situ y la enfermedad de Bowen, entre otras lesiones, a las que también se suman aquellas con potencial de malignización como las queratosis actínicas y la poroqueratosis.


Posteriormente fue comprobada su efectividad en casos de Acné y Rosácea muy severos, así como en tratamientos antienvejecimiento (disminución de líneas de expresión).


La terapia fotodinámica es una novedosa herramienta terapéutica, en la cual confluyen la aplicación de una crema o loción como agente fotosensibilizante,  ácido 5-aminolevulínico o ALA, para, luego, someter esa zona del cuerpo a una lámpara especial,  la cual irradia una luz a través de un láser de Luz Pulsada Intensa o IPL. Esta crema se deja por un determinado número de horas, buscando que el área afectada de la piel la absorba y la transforme en una sustancia sensible a la luz.


Como terapia para la reducción de los signos visibles del envejecimiento, como las líneas de expresión, el láser actúa destruyedo las células dañadas, enfermas o viejas de la piel estimulando la creación de otras nuevas. Como resultado, la piel inicia su proceso de regeneración  y se cura por sí sola sin necesidad de realizar alguna intervención quirúrgica o de inyectar cualquier sustancia extraña a nuestro propio organismo.


En el caso del acné y la rosácea, al tratar la piel con el fotosensibilizante, este se acumula selectivamente en determinadas células o tejidos. Al ser iluminados y en presencia de oxígeno (con una luz de adecuada longitud de onda y en dosis suficiente), se inicia un proceso de fotooxidación de materiales biológicos, trayendo como consecuencia la muerte celular. Ello se traduce en un daño térmico en la glándula sebácea, reducción del sebo y muerte del P. Acnes.


Es importante señalar  que esta terapia se emplea sólo en aquellos pacientes con acné inflamatorio o acné rosácea que no responden a otros tratamientos o en aquéllos en que ciertos fármacos están contraindicados. Los resultados en estas dos últimas circunstancias han sido excelentes.


Los efectos secundarios suelen ser algo molestos, pero los mismos desaparecerán a los pocos días. Durante la aplicación de la luz el paciente puede sentir  picor, ardor, calor o dolor, incomodidades que disminuyen con el uso de aire frío, agua fría en aerosol o algún anestésico de uso local. Después del tratamiento puede tener picor o ardor durante uno o dos días. Además, pueden aparecer inflamación, costras y piel bronceada que mejorarán durante los días siguientes.


En todo caso, este tratamiento sólo puede ser indicado y aplicado por un especialista médico.


En Unimel, nuestro equipo de profesionales de la salud, están preparados para diagnosticar y recomendar el tratamiento que más se adapte a sus requerimientos.

 

 

 

 
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