TOXINA BOTULÍNICA PARA LA HIPERTROFIA DEL MÚSCULO MACETERO

Publicado 22/06/2020 - Leído 56 veces


Tal y como hemos explicado en artículos anteriores, la toxina botulínica tiene una diversidad de usos, en múltiples áreas de la medicina, entre ellas la estética. Numerosos son los procedimientos en los cuales el empleo de esta sustancia, arroja resultados sorprendentes, mejorando la apariencia de las zonas tratadas, así como la cura de otras afecciones.

Nos hemos referido a su empleo en lesiones de la piel, en la erradicación de las incómodas líneas de expresión, en casos de hiperhidrosis severa, levantamiento de párpados, y corrección de asimetrías faciales, entre otros casos.

En esta oportunidad, nos referiremos al uso de toxina botulínica en el tratamiento de la hipertrofia del músculo masetero. Este músculo es el de la masticación. Es corto, cuadrilátero y capaz de ejercer una fuerza de unos 90 kilogramos, aproximadamente. 

 El crecimiento excesivo de la masa muscular de dicho músculo (y valga la redundancia), es lo que conocemos como Hipertrofia del Músculo Masetero. Por lo general esta afectación se presenta entre los 20 y los 40 años de edad, sin importar el sexo. Desde el año 1880, que fue cuando Legg describió la patología por primera vez, se han intentado un sinfín de tratamientos, tanto médicos como quirúrgicos.

El aumento de volumen blando de los músculos de la mandíbula, no es considerado un problema de salud, pero para algunos pacientes tal condición puede estar asociada con dolor, e incluso ocasionar desfiguración facial. Aunque la causa de la afección es incierta, la misma tiende a manifestarse con mayor frecuencia en ciertos grupos étnicos. 

En la actualidad, el procedimiento con toxina botulínica para corregir la hipertrofia del músculo masetero, ha logrado muy buena aceptación en individuos con rasgos orientales, debido a su conformación y morfología ósea mandibular, que ofrece a la vista ángulos mandibulares más abiertos, y por el concepto de la armonía facial. Para los asiáticos, los rostros redondos tienen mayor aceptación, en contraste con individuos de raza caucásica, cuyo concepto de belleza se basa en líneas más rectas (caras cuadradas).

Dosis adecuadas de inyecciones de toxina botulínica tipo A directamente al músculo, luego de un minucioso diagnóstico al paciente, mediante el cual se identifiquen los sitios anatómicos a corregir, hará posible el éxito en este procedimiento.  En algunos casos tan solo harán falta no más de tres infiltraciones de toxina botulínica en el periodo de un año, para obtener una significativa disminución del volumen, reduciendo la asimetría, al estilizar y suavizar el contorno del rostro. 

Estas inyecciones consiguen relajar el músculo, estilizando el contorno mandibular. Si el procedimiento es realizado con la frecuencia necesaria, se logra “educarlo” y así evitar que este vuelva a ensancharse. 

Unimel pone a su disposición un grupo de especialistas en medicina estética y dermatología, quienes le ofrecerán el tratamiento adecuado con sus requerimientos. 

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