MENOPAUSIA Y ANDROPAUSIA: EFECTOS EN LA PIEL DEL ROSTRO


Publicado el 21/08/2020 - Leído 114 veces


Hombres y mujeres por igual nos preocupamos por nuestra presencia y condiciones físicas, tiempo antes que comiencen a manifestarse, en el organismo y fisonomía, los signos característicos de la edad.

Es por ello que, previo a la etapa en la cual comienzan a hacerse más evidentes los cambios que hacen el paso de los años en nuestro cuerpo, hay que prepararse para comenzar a transitar esa fase de la mejor forma posible, conociendo a fondo cuáles son esas variaciones y, de esta manera, poder dedicarnos al cuido responsable de nuestra piel, que es el órgano del cuerpo humano en el cual es más visible el proceso de transformación.

Específicamente en las mujeres, la menopausia marca un periodo pleno de variaciones, en el cual la piel de las féminas es una de las principales afectadas.  La deficiencia estrogénica subsecuente, es la responsable de las alteraciones orgánicas, acelerando el envejecimiento de la piel, y ocasionando un importante descenso de los niveles de colágeno en el cutis.

El colágeno, es uno de los componentes mayoritario de la dermis (entre un 70-80%), y su función es la de dar resistencia y elasticidad a la piel. La mujer postmenopáusica tiene una importante deficiencia de colágenos tipo I y tipo III.

En resumen. El descenso en los niveles de colágeno, elastina y estrógeno hace que nuestra piel pierda humedad, luminosidad, elasticidad y grosor.  En consecuencia se muestra seca y de aspecto rugoso. Las líneas de expresión se hacen más numerosas y profundas. Se comienza a disipar la firmeza sobre todo en el óvalo facial, parte inferior del rostro y cuello, lo que ocasiona flacidez. 

En algunas pieles, sobre todo aquellas maduras que están expuestas al sol, es posible observar la aparición de manchas de color oscuro.

En el caso concreto de los hombres, en el proceso conocido como andropausia, la testosterona comienza a disminuir. Este elemento es vital para  el crecimiento de las glándulas sebáceas, activando la producción de sebo, e induciendo al crecimiento de los folículos pilosos en áreas específicas como la barba. Se dice que este proceso se inicia  a partir de los 30 años, con un descenso de un 1%, pero algunos hombres jamás pasarán por esta etapa.

Otra  consecuencia asociada al descenso de los andrógenos (testosterona), es, al igual que en el rostro femenino, la pérdida de firmeza y elasticidad en la piel, fomentándose la aparición de arrugas más profundas. También al disminuir el sebo (grasa natural), hace que esta se torne más seca y con mayor predisposición a la irritación.

Pero para todo hay tratamientos adecuados, que ayuden a minimizar los efectos poco agradables que anuncian el arribo a la etapa de la menopausia o de la andropausia, según el género.  Consulte a uno de nuestros especialistas en Unimel y conozca qué podemos ofrecerle al respecto.